Skip to content

testimonio de un caminante

27/03/2012

Este es el testimonio de lo que le ocurrió a un caminante que procedente de Fontibre recorría a pie el “Camino Natural del Ebro” en julio de 2010:

Por cierto, muchas gracias por mencionarme la existencia del Monasterio de Rioseco. Si no llega a ser por ti me lo hubiera pasado de largo. Sabiendo de su existencia estuve atento y lo localicé. Resultó impresionante. Tenías razón.

Qué lástima que se esté deteriorando y que nadie haga nada. Pero una intervención, aunque mínima, debe valer una fortuna….(he firmado, en apoyo de su rehabilitación, con el número 2046).  Todo el conjunto es inmenso e impresionante.

Saqué muchas fotos. Había mucho silencio. La luz entraba por los ventanales creando un aire de misterio sobrecogedor. Y se me acabó la batería de la cámara. Mientras la cambiaba me pareció sentir a mis espaldas el deslizamiento fugaz de alguna ánima en pena aún errante, vagante sin descanso, de algún misterioso personaje, algún monje quizás, que despierta de su sueño eterno cual vigía de un tesoro así que un intruso amenaza la paz del lugar. Un escalofrío recorrió mi espalda.

Muchas películas de miedo habré visto yo, ¿no te parece?

Sea como fuere, apresuradamente cambié la batería, hice algunas fotos más y rápidamente salí al exterior. La contundencia de la luz solar me volvió a la realidad. Aún me quedaba un largo tramo de la etapa de la jornada.

En la fotografía se ve claramente el poste indicador del GR99 junto a la verja cerrada con candados que da acceso desde el puente de Rioseco.

Pero no es a los fantasmas a quien debemos temer sino a los vivos. Nada más abandonar Rioseco y reintegrarme al GR, al otro lado del Ebro, tuve un encuentro real muy desagradable. Justo en el momento en que cruzaba la puerta cerrada con cadenas y candados que impide el paso del puente sobre el Ebro, y que enlaza la carretera con el GR, cuando tenía medio cuerpo a un lado y me deslizaba entre los barrotes después de haber pasado la mochila y la cámara de fotos, justo en ese momento dos coches aparecieron a toda velocidad y pararon delante de la puerta. Eran los propietarios de la finca por donde transcurre el GR (El Hayadal). Precipitadamente acabé de deslizarme al otro lado porque ya empezaban a abrir la puerta. Tuve que recoger mis cosas del suelo y apartarme. Los coches pasaron. El conductor del segundo coche bajó a cerrar la puerta. Como yo estaba haciendo fotos se enfadó muchísimo y arremetió bravuconamente contra mi (envío una foto del momento preciso).

Gritando como un energúmeno se me acercó y se plantó a medio metro de mi cara profiriendo amenazas. Le dije (para que se calmara) que aún no había sacado ninguna foto, que estaba esperando a que se fuera. Pero le hice la que os mando. Pasé miedo. Le contesté con voz pausada i sin exabruptos, para evitar que aún se encendiera más. Si me llego a poner a su altura y le contesto como se merecía, seguro que nos liamos a bofetadas. Pero yo iba solo y no quería fastidiar unos días tan maravillosos. Él tenía coche, amigos, conocimiento del terreno, etc. En caso de enfrentamiento yo tenía todas las de perder. Así que me aguanté la ira, esperé que se fuera (volvió a cerrar la verja a cal y canto) y saqué unas cuantas fotos del “muro de Berlín”. Es de sinvergüenzas y delincuentes poner ahí esa puerta. Si intentas saltarla puedes morir ensartado. Si pruebas de pasarla por algún costado te pinchas con alambre de espinos o te caes al Ebro. Por suerte, alguien ha quitado un barrote lo cual permite pasar haciendo malabarismos (si tienes barriga prominente, seguro que no pasas!).

El incidente acabó ahí porque me mostré tranquilo i condescendiente.

Más adelante hay otro puente casi idéntico con otra puerta que corta el paso, pero aún peor, con más profusión de pinchos, alambres espinosos y clavos oxidados esperando alguna víctima. Parece la entrada a algún campo de concentración (os mando una foto). Yo seguí mi camino por el margen derecho del Ebro y no intenté cruzarlo.

Pero un poco más adelante, en la entrada de la siguiente finca, en medio del camino, otra verja aún más amenazadora y peligrosa me impedía pasar. Pinchos, alambradas, cadenas i candados. I un cartel que indicaba GR en dirección al rio. Para seguir mi camino tenía que pasar por medio de zarzas y ortigas y llegar a la orilla del Ebro por un terreno de muy mal andar. Así que salté la verja por el punto más débil y proseguí mi sendero siempre pegado a las marcas rojas y blancas del GR. Hasta que un energúmeno, desde lejos empezó a gritarme que no le pisara su terreno y que me fuera. No dejó de gritarme amenazadoramente hasta que no desaparecí en el lejano bosque. Aceleré el paso y crucé veloz “su” territorio para evitar que se me acercara y el conflicto fuera a más. Metí los pies en un barrizal y acabé hecho un asco por no adentrarme aún más en “su” propiedad donde el sendero era fácil y cómodo. No respiré tranquilo hasta que salí de la propiedad de El Hayedal (un cartel dejaba claro el límite). Durante mucho rato caminé cabreado y molesto. Llevo muchos años practicando senderismo y jamás me había encontrado con una gente tan estúpida. Deberían estar orgullosos de la belleza de su tierra y de poder compartirla, y facilitar las cosas para que la convivencia entre propietarios y senderistas fuera perfecta. En lugar de poner obstáculos deberían marcar aún más el sendero de tal forma que fuera imposible equivocarse. Así nadie les pisaría “su” tierra y canalizarían a los senderistas por el camino correcto, seguro, claro e inequívoco. Y que sólo pasara tangencialmente por los lindes de sus propiedades sin introducirse en ellas. Pero con su actitud solo conseguirán que algún día alguien les derribe las vallas y les corte los cables espinosos, con el consiguiente perjuicio. O que suceda algún lamentable incidente personal y alguien salga malherido. Pero reflexioné. Y decidí que unos imbéciles no iban a empañarme un día tan maravilloso y una excursión tan bonita. Así que continué mi fantástico camino y acabé la etapa.

Y ahora me pregunto. ¿vale la pena que les ponga una denuncia? ¿O entraría en una espiral de papeleo y burocracia que no conduciría a nada? Como estoy muy lejos de la zona, creo que lo mejor será abstenerme y olvidarlo. Os lo cuento para que tengáis constancia del hecho y para que, en caso de algún otro incidente futuro, sepáis que podéis contar con mi declaración, apoyo y solidaridad, y que me sumaré a cualquier iniciativa que ayude a normalizar una situación que, por ahora, controlan unos individuos intransigentes, incívicos y peligrosos (¿reconocéis al tío de la foto?).¡Cuán lejos estamos del civismo y de la normalidad que reina en cualquier país europeo, donde el senderista es siempre un amigo con quien charlar y al que se le invita a pasar y se le ayuda generosamente en cualquier necesidad!

Anuncios

From → testimonios

One Comment
  1. luis Martinez Campo permalink

    Buenas tardes a todos. Ayer domingo 11 de mayo de 2014 hice la etapa del GR99 entre Manzanedo y Puente Arenas, y he entrado en esta página por curiosidad ya que me llamó mucho la atención que a la altura del pueblo de Manzanedillo, en la orilla derecha del río, junto a los postes señalizadores del GR había un cartel del Ministerio indicando algo así como: “camino cortado desvío provisional por carretera”, obligando a cruzar el puente que existe en ese punto y seguir unos 7 kms. por la carretera que atraviesa el valle de Manzanedo hasta la localidad de Rio Seco. Pues bien, como vimos que la pista original estaba en buen estado y no teníamos ganas de hacer esa kilometrada por carretera asfaltada, mi compañero y yo decidimos continuar por la margen derecha del río. El camino está perfectamente señalizado cada poco tiempo con las marcas oficiales del GR. Al cabo de unos 3 kms cruzamos varias fincas que llegan hasta la misma orilla del río, pero, y esto es lo importante, dejaban libre el paso unos pocos metros junto a la orilla del río, cerrando el paso del ganado con un tendido electrificado, por lo que pudimos seguir perfectamente el camino señalizado. Esto es válido igualmente para la famosa finca El Hayadal, que también se puede bordear pegado al río. Eso sí, el camino que bordea estas fincas en esta época del año es bastante incómodo por la hierba alta y ortigas que hay que ir sorteando, pero no encontramos ningún obstáculo insuperable ni valla cerrada con candado que impidiera el paso. Lo digo porque nos llamó la atención que esta parte del camino estaba casi “virgen” ya que no había huellas del paso de caminantes. No sé si es la señal de “desvío provisional” la que hace desistir a los caminantes de recorrer este tramo pero como digo se puede hacer sin problemas (por lo menos nosotros no los encontramos). Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: